La potenciación del fútbol y fútbol sala en categorías femeninas es una de las piedras angulares del proyecto de David Albelda para presidir la Federación.

Para ello, la propuesta presentada por esta candidatura es realizar una dotación en subvenciones de 300.000 euros, lo que supone una subida del 3.000% con respecto a los 10.000 presupuestados para el año 2018. Esto es, sin duda, una apuesta sin precedentes para sacar del ostracismo a una sección históricamente menospreciada y convertirse en un auténtico modelo para el resto de federaciones.

Como bien dijo David el día de la presentación, “no solamente hay que decir lo que quieres mejorar, sino cómo hacerlo” y esta inversión avala a la perfección esta filosofía: la vía de los hechos y no la de las palabras.

En el presupuesto de 2017 se anunciaron 17.000 euros de dotación y finalmente se entregaron 9.835 y para el presente curso solamente se han presupuestado 10.000. Las cifras no engañan y la apuesta viene siendo nula por parte del órgano federativo del que Salvador Gomar era partícipe.

Nuestro proyecto no entiende el deporte femenino como una moda o un arma electoralista. Creemos que las olas o las inercias no se aprovechan, sino que se han de crear con medidas e incentivos reales.

Ana Moreno, líder del proyecto para el fútbol y fútbol sala femeninos, es buena muestra de nuestra filosofía. Como a ella le gusta decir, le han “crecido los dientes en este deporte”. Si está en el proyecto es porque la voluntad de dar un giro de 180º es real, es tangible y no simple palabrería.

A parte de esa mayor inversión económica, vamos a llevar a cabo propuestas como una buena reestructuración de las competiciones autonómicas y regionales, para conseguir así ligas más competitivas. También otras como la reorganización del fútbol base con ligas de infantil y cadete por separado, añadiendo un juvenil si fuera necesario. En esta línea, Ana afirma que su voluntad es que las “grandes favorecidas” de su gestión sean las jugadoras y que éstas deben tener “voz y voto para que se vean sus necesidades”.

Todos estos cambios se llevarán a cabo a través de comisiones encargadas de recoger la visión de los clubes, estudiar y conocer sus necesidades y poder trabajar en consecuencia.

Ana no quiere apostar solamente por la cantidad, sino también por la calidad, por lo que propone la creación de “Escuelas de Tecnificación y de Alto Rendimiento” para las jugadoras, para que crezcan con “disciplina y técnica”.

Además, recalca la importancia de un área de márketing “bien cuidada” que ayude a los clubes con menos posibilidades a conseguir patrocinadores que refuercen nuestra apuesta.

Éstas y muchas otras propuestas se enmarcan en el estimulante reto de llevar al fútbol y fútbol sala femeninos al lugar al que se merecen, logrando la equidad con las ligas masculinas. Un reto que Ana destaca que dará sus frutos “a largo plazo”, porque hay “mucho trabajo que hacer”.

Lo que está claro es que tener a Ana en el equipo es una garantía de que los cambios se van a llevar adelante, ya que hablamos de una mujer que conoce de primera mano todas las barreras y limitaciones a las que las chicas se han tenido que enfrentar para desarrollar su pasión. Jugó a fútbol sala hasta los 12, pasó dos años -de los 12 a los 14- sin jugar a causa de no haber categorías, pasó posteriormente por ligas regionales, autonómicas, por la primera división y todas las categorías inferiores de la selección española.

Se ha curtido jugando en deplorables y terrosos campos de fútbol, pero ha vivido experiencias como jugar en San Mamés ante 25.000 personas, por lo que, consciente de todas las barreras a derribar, trabajará a destajo para llevar la cúspide al fútbol y fútbol sala valencianos.

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