Salvador Gomar dimitió de su cargo en la Comisión Gestora de la FFCV y se acogió a su derecho de solicitar la excedencia en su puesto de trabajo como Secretario General del organismo. Como el propio candidato continuista reconoció en una de sus últimas apariciones, lo hizo el 31 de julio. David Albelda considera poco ético que Gomar, en caso de no ser elegido, vuelva a su puesto de Secretario General y el presidente electo tenga que mantenerlo o cargar a la entidad federativa con la indemnización por su despido.  ¿Dónde está la mentira que tanto indigna a la candidatura continuista?

Salva Gomar está en excedencia de su puesto de trabajo y dimitió de su cargo en la Comisión Gestora, está obligado a ello en proceso electoral. Lo hizo a última hora y días después de haberse presentado como asambleísta por el CD Cuenca, club del que debe ser socio o directivo desde joven. Su campaña empezó muchos meses antes, porque en realidad el quería presentarse por otra entidad con la que tenía un fuerte vínculo afectivo, pero horas antes del vencimiento del plazo para presentar la documentación de asambleísta, apareció en el censo por el club de sus amores de toda la vida, el CD Cuenca, del que debe ser socio o directivo desde hace años.

Un movimiento similar al de otros miembros de la FFCV que se han recolocado en clubes en los que, casualmente, han aparecido en las últimas actualizaciones del censo como responsables de ejercer el derecho a voto en las elecciones del día 19 de septiembre. Una estrategia para asegurar el voto por su candidato, el de su proyecto continuista. Cubes como el Recambios Colón tienen como responsable de ejercer el voto a una persona de la actual junta y amigo de Vicente Muñoz.

El candidato continuista se desmarca de los 32 años de Muñoz, pero no dimite de su puesto de trabajo de Secretario General de la FFCV, que ha ostentado durante casi cuatro años. Se cubre las espaldas, asegura su bolsillo sea cual sea el resultado del proceso electoral, piensa en él, no en el fútbol y el fútbol sala de la Comunidad, que es quien asumiría el coste de un posible despido. Un continuismo absoluto con la filosofía y los valores que han guiado muchas de las actuaciones de los dirigentes de la FFCV durante más de tres décadas. El fútbol y el fútbol sala necesitan un líder. Un líder que piense en el equipo, como hace un capitán. Un líder que asuma decisiones y no se esconda detrás de un presidente para desmarcarse de su gestión. Un líder que sume, de verdad, para el fútbol y el fútbol sala, no para el sistema que protege y para sí mismo.

Llegado el caso, si no gana las elecciones, ¿renunciará a su empleo de secretario general o exigirá un despido llegado el caso? Nadie duda de la legalidad de pedir una excedencia, ni de que sea un derecho laboral, pero tampoco la hay de que no es ético realizar esta maniobra para costarle dinero a la federación en caso de no salir ganador. Si de verdad quisiera trabajar por el cambio en el fútbol y fútbol sala valencianos, quizás no pondría en juego o en dificultades su salud económica. ¿Es ético el planteamiento de “o gano yo o le cuesto dinero a las arcas de la entidad”? Quizás a él mismo tampoco se lo debió parecer cuando en sus primeras intervenciones nos rogó “asesorarnos más”.

1 Comentario

  1. Gomar es un listo como lo son muchos vividores del cuento de las federaciones. Representa el continuismo en una federación donde ha reinado la falta de transparencia durante las últimas décadas. Un cortijo más del deporte española.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here